Ya es otoño, temporada de abrigos, lluvia, hojas secas y también de amores.
Porque todos dicen que la primavera es la estación del amor, pero está claro que en otoño se forman muchas más parejas. Si en otoño estás solo, te sientes solo. Pero lo peor no es el sentirse solo, sino ver que nadie más está solo. Porque aunque digan que siempre hay un roto para un descosido muchas veces uno es el que está roto, descosido y solo.
Como ardillas que cuando llega el invierno buscan su bellota para hibernar, nosotros en otoño buscamos también nuestra bellota.
Te sientes fuera de lugar si no consigues novio en otoño. Puedes hacerte la moderna y no usar ni chaqueta, ni bufanda, ni guantes, pero si no consigues novio en otoño no existes, porque en otoño si o si se usa novio.
Y... ¿Por qué usamos lo que usamos?
¿Quién dice que tenemos que usar lo que usamos? ¿Alguien nos usa cuando usamos lo que usamos?
Y es que todos van para el mismo lado.
¿Es posible tomar otro camino, uno distinto? ¿Se paga un precio por no seguir a la manada?
Por los colores que se usan, los zapatos, por un vestido, por la canción del momento, por lo que sea, nos dejamos atrapar.
Nos entregamos inocentes a lo que otros dicen que debe ser imaginando que vamos a encontrar lo que buscamos aunque ni siquiera nosotros sepamos lo que queremos sentir lo que buscamos, aunque no sepamos lo que sentimos.
Nos encanta ir a la moda, ser el centro de todas las miradas. ¿Por qué? Si es algo imposible de alcanzar.
¿Será justamente por eso? Es la ilusión de querer conseguir algo que no podemos tocar.
Por eso yo ahora digo basta, este otoño puede que no sea especial, que solo sea un otoño más, que no signifique nada.
De todos modos.
Es mejor dejar de correr detrás de lo que no se puede alcanzar.
Esta otoño sigo mi camino y acepto lo que hay para mí, y sigo mi camino.
Porque este invierno voy a ser yo y sola.
Mi novio de otoño que espere, que yo estoy dispuesta a esperar a un amor real, no una simple ilusión de amor.
...
¿Llegará?
